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Las primarias que ganó el feed; atención, identidad y territorio en la política estadounidense


Las elecciones primarias del 4 de agosto demostraron que el poder de las estructuras tradicionales puede ser derrotado, pero también confirmaron que la notoriedad digital, por sí sola, no construye una mayoría electoral.

Espera en septiembre La Política en la era del feed.


Las primarias celebradas el 4 de agosto de 2026 en Michigan, Kansas, Missouri, Virginia y Washington ofrecen una radiografía precisa de cómo está cambiando la competencia política en Estados Unidos. No se trató solamente de escoger candidatos para las elecciones de noviembre. Fue una confrontación entre dos frentes no solo ideológicos sino de la forma en que se puede entender la política.

De un lado estaban las estructuras partidistas, los grandes donantes, los endosos institucionales y las campañas diseñadas desde arriba. Del otro, candidatos que intentaron construir comunidades políticas alrededor de una identidad, una emoción y una promesa de ruptura con el sistema establecido.

El resultado más significativo ocurrió en Michigan, donde Abdul El-Sayed derrotó por un margen muy estrecho a la congresista Haley Stevens en la primaria demócrata para el Senado federal. El-Sayed prevaleció a pesar del apoyo institucional que recibió Stevens y de un entorno financiero adverso: del más de $60 millones invertidos por grupos externos en la contienda, cerca de $54 millones se destinaron a respaldar a Stevens —incluyendo más de $30 millones de un comité vinculado a AIPAC— frente a apenas $5 millones a favor de El-Sayed, una desproporción de casi 11 a 1.

Su victoria representa un caso de estudio para comprender la política en la era del feed.


La batalla por el significado

Haley Stevens tenía varias de las ventajas que históricamente podían determinar una primaria la experiencia en el Congreso, el respaldo de dirigentes demócratas, acceso a grandes fuentes de financiamiento y un gran reconocimiento institucional.

El-Sayed consiguió algo diferente; logró definir lo que significaba la elección, su narrativa conectó.

La primaria dejó de presentarse como una competencia entre dos aspirantes con distintas propuestas. Se convirtió en un enfrentamiento entre:

  • cambio y continuidad;

  • comunidad y estructura;

  • autenticidad y cálculo;

  • insurgencia y establecimiento.

En la era del feed, el electorado no recibe la campaña como un informe ordenado de propuestas. La recibe fragmentada en videos, titulares, comentarios, controversias, memes, recomendaciones algorítmicas y conversaciones dentro de comunidades digitales.

El candidato necesita, por tanto, condensar su propuesta en un significado reconocible.

El-Sayed consiguió representar la idea de que una parte del electorado demócrata ya no se sentía escuchada por la dirección tradicional del partido. Sus posiciones sobre salud, desigualdad económica, financiamiento político y la guerra en Gaza quedaron integradas en una narrativa más amplia: el sistema político no está respondiendo adecuadamente a las preocupaciones de la gente.

Ese significado resultó más poderoso que la acumulación de endosos institucionales.

Cuando el ataque confirma la narrativa

Uno de los fenómenos más importantes de la política contemporánea es que un ataque no siempre debilita al candidato atacado. En determinadas circunstancias, puede fortalecerlo.

La inversión masiva de organizaciones externas contra El-Sayed pretendía advertir que su candidatura era demasiado radical o riesgosa. Sin embargo, para una parte de su electorado, esos ataques confirmaban precisamente el argumento de su campaña; que representaba una amenaza para intereses poderosos.

En el ecosistema digital, el ataque puede convertirse en una certificación de autenticidad.

Mientras más se intenta excluir a un candidato, más fácil puede resultar para este presentarse como víctima del “establishment”. La controversia alimenta el algoritmo, aumenta la atención y fortalece el sentido de pertenencia entre sus seguidores.

Eso no significa que todo ataque beneficie al candidato. Significa que su efecto dependerá de la narrativa previa.

Cuando una campaña ha construido correctamente su identidad, puede reinterpretar el ataque y convertirlo en evidencia favorable. El-Sayed pudo comunicar, en esencia: “Me atacan porque no me controlan”.


El algoritmo no creó el malestar

Sería un error atribuir el resultado exclusivamente a las redes sociales.

El algoritmo no creó la preocupación por el costo de los servicios de salud. Tampoco inventó la frustración de los jóvenes, el rechazo a la influencia de los grandes donantes o la inconformidad con la posición estadounidense ante la guerra en Gaza.

Lo que hizo el ecosistema digital fue seleccionar, amplificar y conectar esos agravios.

Personas con preocupaciones distintas pudieron reconocerse dentro de una misma candidatura. El-Sayed funcionó como punto de convergencia para comunidades que no necesariamente coincidían en todos los asuntos, pero compartían una sensación común: el partido necesita cambiar.

Ese proceso constituye uno de los fundamentos de la política en la era del feed.

Los algoritmos no fabrican automáticamente los conflictos políticos. Los organizan. Deciden qué contenidos reciben visibilidad, cuáles emociones se repiten y qué identidades adquieren cohesión.

Una campaña efectiva no busca solamente producir contenido. Busca convertir preocupaciones dispersas en una interpretación común de la realidad.


Del feed a la calle

La victoria de El-Sayed tampoco puede explicarse como un fenómeno exclusivamente digital.

Su campaña visitó unas 110 ciudades, realizó más de 500 actividades y desarrolló una red de aproximadamente 12,000 voluntarios.

Esto revela la diferencia entre una campaña popular y una campaña simplemente viral.

Una campaña viral consigue visualizaciones. Una campaña política efectiva construye una secuencia de conversión:

  1. El ciudadano descubre al candidato.

  2. Se identifica con su mensaje.

  3. Comparte o comenta el contenido.

  4. Se registra como voluntario o donante.

  5. Participa en una actividad.

  6. Convence a otras personas.

  7. Finalmente, vota.

El feed fue la puerta de entrada, pero la organización territorial produjo la conversión.

Esa combinación es indispensable. Sin atención, la organización permanece invisible. Sin organización, la atención se disipa.

La campaña moderna necesita dominar ambos espacios: la pantalla y la calle.

Cori Bush y los límites de la notoriedad

Las primarias también dejaron una advertencia importante.

En Missouri, la excongresista Cori Bush perdió nuevamente frente al representante Wesley Bell en su intento de recuperar el escaño congresional que había ocupado anteriormente.

Bush tenía reconocimiento nacional, una identidad progresista definida y una comunidad digital activa. Sin embargo, esa notoriedad no fue suficiente para construir una mayoría dentro de su distrito.

Su derrota demuestra que:

  • la visibilidad no equivale a crecimiento electoral;

  • una comunidad digital intensa puede ser numéricamente pequeña;

  • dominar la conversación nacional no garantiza representar el territorio;

  • los seguidores pueden confundir entusiasmo con mayoría.

El algoritmo suele mostrarnos a personas que piensan como nosotros. Esa repetición produce una ilusión de consenso.

Una candidatura puede parecer dominante dentro de su comunidad digital y, al mismo tiempo, estar perdiendo contacto con los electores menos activos, menos ideológicos o visibles en las redes sociales.

La diferencia entre El-Sayed y Bush no es simplemente que uno ganó y la otra perdió. La diferencia está en la capacidad de convertir identidad en expansión.

El-Sayed incorporó entusiasmo nuevo y lo vinculó con una estructura territorial. Bush no logró ampliar suficientemente la coalición que ya poseía.


Trump como santigüero político

En el Partido Republicano, Donald Trump continúa cumpliendo una función distinta, pero igualmente relacionada con el feed.

Trump actúa como un gran curandero de la oferta política republicana. Su respaldo le indica al elector quién pertenece al movimiento, quién es confiable y quién representa adecuadamente la identidad del partido.

En un entorno saturado de candidatos e información, el endoso funciona como un atajo cognitivo.

El elector no necesita examinar detalladamente todas las propuestas. La aprobación de Trump clasifica al candidato dentro de una categoría política reconocible.

Esto confirma que la política contemporánea no consiste solamente en persuadir. También consiste en organizar y clasificar la realidad para el elector.

Sin embargo, los resultados de Kansas y Missouri demostraron que esa autoridad partidista tiene límites. Los electores rechazaron propuestas republicanas dirigidas a transformar la selección de jueces, dificultar las enmiendas constitucionales o eliminar gradualmente el impuesto estatal sobre ingresos.

Un ciudadano puede identificarse con un partido y, simultáneamente, rechazar una medida que considere excesiva.

La identidad política sigue siendo poderosa, pero no elimina por completo el juicio individual.

Ganar la primaria no es ganar el país

El-Sayed ganó la batalla por la nominación, pero ahora comienza una competencia diferente.

En una primaria, el candidato necesita intensificar la identidad de su base. En una elección general, necesita ampliar su representación.

Durante la primaria, la insurgencia fue una ventaja. En noviembre, los republicanos intentarán convertirla en una vulnerabilidad, presentándolo como demasiado radical para un estado políticamente dividido. El-Sayed enfrentará al republicano Mike Rogers en una contienda que podría influir en el control del Senado federal.

Su desafío será conservar la autenticidad que movilizó a sus seguidores mientras reduce los temores de electores moderados, trabajadores no universitarios, afroamericanos e independientes.

No puede abandonar la identidad que lo llevó a la victoria. Pero tampoco puede permanecer encerrado en ella.

Su mensaje deberá evolucionar.

Durante la primaria pudo decir:

“Soy el candidato que desafió al establecimiento”.

Para ganar la elección general tendrá que comunicar:

“Soy el candidato que entiende por qué el sistema dejó de funcionar para usted”.

La primera expresión moviliza una facción. La segunda tiene posibilidades de construir una mayoría.


Las lecciones para Puerto Rico

Aunque el sistema político estadounidense es diferente al puertorriqueño, estas primarias ofrecen enseñanzas relevantes para nuestros partidos y candidatos.

1. La estructura ya no controla completamente la conversación

Los endosos, los comités y los recursos económicos continúan siendo importantes. Pero han perdido el monopolio sobre la atención pública.

Un candidato con una narrativa poderosa puede obligar a toda la estructura a reaccionar.

2. El candidato debe representar algo

No basta con presentar experiencia, preparación o una lista de propuestas. El elector tiene que comprender qué significa la candidatura.

¿Representa renovación, estabilidad, ruptura, competencia, protección o esperanza?

Una candidatura que no puede definirse en una oración será definida por sus adversarios.

3. Las redes deben conducir a una acción

Los seguidores, las reproducciones y los comentarios no son votos.

Cada contenido debe facilitar un próximo paso: registrarse, donar, asistir, organizar, persuadir o votar.

4. La burbuja digital puede engañar

La intensidad de los seguidores más comprometidos puede producir una percepción falsa de fortaleza.

Las campañas necesitan mecanismos para escuchar a quienes no comentan, no comparten y no participan constantemente en la conversación política.

5. La primaria y la elección general requieren estrategias diferentes

La identidad permite ganar una primaria. La representación amplia permite gobernar.

El candidato que no sabe realizar esa transición corre el riesgo de convertirse en líder de una comunidad intensa, pero minoritaria.


La verdadera victoria

Las primarias estadounidenses confirmaron que la política en la era del feed no elimina el territorio, la organización ni el contacto humano.

Los reorganiza.

El feed permite descubrir al candidato, construir una identidad y conectar a personas dispersas. Pero el poder aparece cuando esa atención se convierte en organización, participación y voto.

La victoria de Abdul El-Sayed demuestra que una candidatura puede superar al aparato, los grandes endosos y una inversión multimillonaria en su contra. La derrota de Cori Bush demuestra que la notoriedad y la intensidad ideológica no garantizan expansión electoral.

Ambos resultados contienen la misma enseñanza:


La atención puede abrir la puerta del poder, pero solamente la organización y la capacidad de representar una mayoría permiten atravesarla.


El feed puede despertar a la multitud. La política comienza cuando alguien consigue darle dirección, organización y propósito



 

 
 
 

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